La luz supone uno de los servicios que mayores dolores de cabeza puede causar debido al desconocimiento sobre cómo realizar los trámites y gestionar toda la documentación que se precisa. Es lógico, pues no se trata de una gestión poco comprensiva, sobre todo para la gente mayor, pues las condiciones merman cada tanto, y entre los más jóvenes, por falta de experiencia. En este artículo, por lo tanto, vamos a descubrir los requisitos necesarios y básicos y las tasas que se deben abonar para poder establecer la prestación.

Para dar de alta la luz es necesario, primero, conocer el estado de la vivienda, esto es, si se trata de un inmueble de segunda ocupación, que se ha vendido o alquilado con anterioridad, o más bien corresponde a un domicilio que recién se ha terminado de construir y es, por lo tanto, completamente nuevo.

En el primer caso, al haber sido ocupada con anterioridad, se puede conocer que la vivienda ha dispuesto de suministro de luz. Entonces, en este paso es importante saber si todavía dispone de consumo, ya que puede que nos sirva. En el caso de que sea así y se tome la decisión de continuar con el tipo de tarifa establecida, lo único que se precisa es contactar con la empresa comercializadora para cambiar los datos de usuario, así como la domiciliación bancaria para asociar los pagos a la cuenta correspondiente.

En el supuesto de que se desee cambiar de tarifa, de compañía, de suministro eléctrico, debido a que no se ajusta a las necesidades de la vivienda en particular; o simplemente no se dispone de suministro eléctrico porque se ha dado de baja, es importante que la vivienda no haya estado vacía durante tres años o más, ya que en este sentido se deberá de solicitar como si se tratase de un inmueble acabado de construir.

Si es así, los pasos a seguir son sencillos y apenas se requiere de una documentación extensa, al igual que los pagos por dar de alta el servicio de luz. No obstante, previo a realizar este trámite, se aconseja que el usuario disponga del Código Universal del Punto de Suministro (CUPS), que corresponde al número que identifica el punto de suministro de luz, que suele contener entre 20 y 22 dígitos; además de asegurarse de que el anterior propietario no hubiese enganchado el suministro, ya que se trata de una acción ilícita que podría jugar en contra del nuevo inquilino.

Antes de contratar cualquier servicio es importante que el usuario se interese por obtener el mejor servicio de luz en su vivienda, por lo que se recomienda utilizar comparadores de tarifas, que ofrecen una lista de las prestaciones que más se ajustan a las necesidades del domicilio, con el objetivo de que no se derroche más dinero del que se debería. 

Estos simuladores, a  través de una serie de preguntas en las que intentan conocer el precio dispuesto a pagar, el tipo de consumo, además de la potencia eléctrica que se desea contratar en  el piso, estipulan una serie de empresas comercializadoras con los que dar de alta la luz.

Ponerse en contacto con la comercializadora es sencillo, ya que con una simple llamada telefónica se pueden efectuar todo los pasos. No obstante, se aconseja que los propietarios inicien este proceso unos días antes de efectuar la mudanza. Puede darse el caso de que se precise realizar una instalación que modifique la estética. Ya sea por comodidad, como dar de alta es un proceso que tarda unos 4 días, conviene tramitar cuanto antes.

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