En la actualidad nos dejamos guiar por el sistema eléctrico más barato de comprar, sin darnos cuenta de que podría causarnos más pérdidas que ganancias a largo plazo por no adaptarse a las necesidad y preferencia del hogar. En este sentido, se espera que a la hora de adquirir un determinado sistema, pueda resultar de gran utilidad para gastar lo justo y necesario en consumo eléctrico, con el fin de ahorrar en la factura eléctrica del mes.

A este fenómeno se le conoce como eficiencia energética y busca que el usuario disponga en la vivienda de sistema y aparatos electrónicos que logren consumir sin desperdiciar energía durante su transporte, con el propósito de crear una conciencia medioambiental que reduzca la emisión de partículas nocivas y contaminantes.

La crisis climática irreversible que vive el presente se debe a la sobreexplotación de combustibles como el petróleo o de materiales como los plásticos. En un intento por mitigar los efectos, el usuario no solo va a gozar de un sistema ecológico, de acuerdo al gasto en consumo de su hogar, sino que su factura eléctrica va a conseguir experimentar una reducción de dinero a pagar.

Si bien es cierto que ante esta situación las sistemas de autoconsumo son las más recomendables, ya que toman los beneficios de las energías renovables como el Sol o el agua, recursos gratuitos, inagotables y que proceden de la propia naturaleza; no se encuentran desarrolladas del todo para poder instalarse en los hogares españoles. 

Al precisar de un espacio en el exterior de una vivienda para poder conectar los paneles solares que los bloques de piso, modelo de vivienda preferente en España, carecen, la alternativa pasa por contar con unas baterías de almacenaje de energía. Además de caro, no sale rentable a la economía de los usuarios.

Pese a que el autoconsumo es el presente y el futuro de los sistemas de energía y una demanda experimenta un crecimiento exponencial cada vez mayor, sus instalaciones precisan mejorar para poder adaptarse a todos los modelos de casa posibles. 

La búsqueda de alternativas no lleva a analizar los sistema eléctricos que dispone la actualidad, con el fin de conocer las peculiaridades más destacables que pueden beneficiar a un domicilio en particular. En este sentido, es importante saber que el gas natural se consagra como el modelo más demandado por su balanza en la calidad del servicio y el precio a pagar, que se encuentra regulado por las autoridades. Su suministro, además de cómodo y muy seguro, destaca por ser canalizado, de manera que previene las posibles averías que se puedan originar en el cambio de gas.

Su gran desventaja es que en ocasiones no llega a las zonas rurales o alejadas de la metrópolis. Precisamente este tipo de hogares son los que se cambian al autoconsumo, puesto que disponen de un amplio exterior, pero en el caso de que estas se trate de residencias vacacionales, que tan solo van a estar habilitadas durante los meses de verano, puede que no compense del todo una instalación fotovoltaica.

Así que para remediar la electricidad en estos modelos de hogar, el butano y el gas propano contribuyen a ofrecer unos servicios seguros, pues soportan temperaturas bajas y su precio también se encuentra regulado por el Gobierno español. Por un lado, la bombona de butano suele costar unos 13 euros y, dependiendo de su uso, su duración media es de un mes y medio aproximadamente. Proporciona un consumo de agua caliente sanitaria y calefacción. Por el otro, el propano se vende también al granel, aunque se puede canalizar, aunque se recomienda que para estancias cortas se compre en bombonas para controlar no solo el precio sino el consumo.

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